LOS 5 ERRORES DE LA ESCUELA ACTUAL…

La Torrassa. Parc Natural de l'Alt Pirineu. La Guingueta d'Ëneu (Pallars Sobirˆ). © Oriol Clavera

Recupero una entrada que hace tiempo que tenía abierta pero que aún no había cerrado. He intentado sintetizar aquellos aspectos que la educación tradicional, aunque mayoritaria en nuestras aulas, haría bien en ir suprimiendo con el fin de adaptarse a las demandas y exigencias de la sociedad del presente siglo, y con el fin de acercar el aprendizaje en las aulas. Ya sé que quizás no están todos, pero son los que, en mi opinión, supondrían un giro educativo de grandes magnitudes.

Entiendo que el cambio debe surgir de uno mismo, de las necesidades que tenemos. Que no debemos exigirlo ni reclamarlo, sino que hemos de observar los alumnos, detectar dónde fallamos, analizar porque fallamos y proponer los cambios pertinentes. Convivimos con el error y debemos aprender de él, el error forma parte del proceso y por lo tanto debemos ser capaces de gestionar correctamente y descifrar qué nos pide y qué rumbo debemos tomar. No vale vivir en el lamento continuo con la excusa encubierta de no salir de la zona de confort, la excusa de que los tiempos pasados fueron mejores, o la excusa de que el sistema nos lo impide. Tengo claro que el cambio educativo vendrá desde abajo, desde el docente de base y de aula, y que una vez iniciado el proceso, las instancias superiores (dirección, inspección y administración) deberán asumirlo. Sin embargo la llegada del aprendizaje y la motivación en las aulas es un fenómeno contagioso; atrapa a los alumnos, sorprende y anima a los compañeros, y sobre todo “lo compran” las familias.

Estos, pienso, son algunos de los errores de la educación actual:

1.Explicar mucho y explicar bien como método para entender o generar aprendizaje.

Escuchar para luego reproducirlo en un papel mediante el estudio no es un método eficaz. El aprendizaje llega con la experimentación, el aprender haciendo, el poner en práctica diferentes procesos de una forma continuada y contextualizada. Los resultados son considerables. Más motivación, más interés y voluntad por conocer y descubrir, …

2.Creer que el profesor es el centro del conocimiento y del proceso.

El docente como divulgador de contenidos debe dejar paso al docente como creador de experiencias y guía-acompañante de éstas. En pleno siglo XXI el conocimiento ya no está en manos de unos pocos. Lo mismo que te puede explicar el profesor, también se puede encontrar en la red. Así pues necesitamos profesores que dejen de ser repositorios de conocimientos conceptuales y procedimentales, por ser expertos en procesos de aprendizaje de los alumnos.

3.Dividir los conocimientos en asignaturas o materias.

Si queremos preparar los niños y los jóvenes para el futuro profesional nos daremos cuenta que de poco sirve clasificar el tiempo en el aula en asignaturas de una o dos horas; la vida no son materias, sino retos, proyectos, tareas y problemas. Y estos necesitan su tiempo para resolverlos, para trabajar, y necesitan la puesta en práctica de diferentes disciplinas. Los proyectos son, por tanto, interdisciplinares.

4.Evaluación estandarizada y centrada sólo en el resultado o la certificación.

Algún día alguien me comentó que, si no todo mi alumnado hacía un 42 de pie, porque evaluaba el aprendizaje de la misma manera a todos y todas. Cada vez parece más claro que si queremos trabajar de otro modo, si queremos que el aprendizaje sea significativo, debemos hacer hincapié no sólo en el objetivo de proyecto sino también en el proceso de elaboración del mismo. Como el alumno se ha relacionado con los compañeros, como ha superado retos y obstáculos, como ha propuesto alternativas, qué recursos ha desplegado, qué interés ha mostrado, que ha aprendido a hacer, etc.

5.El uso de las TAC para digitalizar el aula.

Han pasado ya unos 10 años desde el proyecto 1×1 del Departamento y lo he podido vivir desde el primer día. El cambio tecnológico sin un cambio metodológico deja de tener sentido. Las nuevas tecnologías (hasta cuando serán nuevas?) No hacen más que reemplazar las anteriores, el proceso y el producto es el mismo. Tal y como afirma M.Prensky “es la hora de escolarizar la tecnología en lugar de digitalizar las aulas”. Es hora de preguntarnos qué puede hacer la tecnología para mejorar el aprendizaje, en lugar de sustituir una herramienta por otra.

Soy perfectamente consciente de que el recorrido es largo y que supone no sólo un cambio en nuestras acciones o estrategias, sino que también de mentalidad y de paradigma, de entender la educación de otro modo: el fin de “la educación del poner “, de la educación de enseñar, de la educación de explicar, y el inicio de” la educación del sacar “de la educación del descubrir, experimentar y compartir.

No queramos cambiarlo todo, propongamos uno de realizable y evaluable. Por pequeño o sencillo que nos parezca será el inicio de un gran cambio ya que, tal y como me ha sucedido a mí, un cambio lleva otro cambio. Es decir, es un proceso que funciona como un engranaje. Verás cómo cada paso que hagas te cuestionará algo que acabaras por cambiarlo y así hasta ir completando una nueva metodología de trabajo que conducirá al aprendizaje real.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *